domingo, 20 de diciembre de 2009

Sexta: deseos de la infancia

¡Hola!

¡Ya estamos de vacaciones! No sabéis las ganas que tenía ya, como todos me imagino. Me encantan estas fechas, llega la Navidad, las cabalgatas, los regalos y nos reunimos todos en casa. Pero bueno, que me desvío del tema y mi entrada no va ir sobre la Navidad, hoy os voy a hablar de tres cosas que siempre dije que haría cuando cumpliese los dieciocho años, y de las cuales aún me queda una por cumplir.

Cuando era pequeña siempre tuve claro que al cumplir dieciocho primero quería ir a la universidad; segundo, me sacaría el carné de conducir; y tercero, me haría rastas en toda la cabeza. Obviamente he conseguido ir a la universidad, y también llevo un año de carné, aunque no conduzca todo lo que debería; pero lo que no me he hecho todavía son las rastas.

Siempre me ha gustado hacerme cosas en el pelo, bueno no siempre que la primera vez que me hice mechas lloré como una descosida por mi pelo, claro que entonces tenía 11 años. A lo que íbamos, lo he llevado muy corto, largo, de color rosa, azul, naranja, rojo, me he hecho trenzas con extensiones por toda la cabeza en dos ocasiones, y ahora lo llevo verde, un color del que no me he cansado; pero nunca me he hecho lo que más me gusta, las rastas. Entre otras cosas porque era algo que mi madre no me dejaba hacerme, y claro, decidí que el día que cumpliese dieciocho y estuviese fuera del radar de mi madre me las haría, pero no lo hice.

Ya sé que me las habría tenido que cuidar mucho, y aunque me hubiese tenido que rapar me las habría hecho igualmente. Pero ahora ya no estoy tan segura como antes, me daría pena estropearme tanto el pelo. Por eso, he pensado hacerme una o dos en lugar de toda mi cabeza; aunque quién sabe, igual dentro de un año me da por hacérmelas. Hasta entonces, espero que pueda cumplirlo, que no es muy difícil.

¡Feliz Navidad!



*imagen obtenida de Google

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