martes, 12 de enero de 2010

Novena: Una de lenguas

¡Hola!

¿Qué tal va la cosa? ¿Terminando los últimos trabajos? Madre mía, no tenemos bastante con los exámenes y encima tenemos siempre trabajos y correcciones a última hora. Bueno hoy os voy a hablar sobre una de las cosas que me gustaría retomar antes de los 22: las clases de italiano.

Como algunos ya sabéis el año que viene me gustaría ir de Erasmus a Italia, incluso me da igual el sitio con tal de que aprenda a hablar el italiano bien y que no me de vergogna hablar.

Pero como no estoy muy segura de que lo consiga, porque es un destino muy solicitado; he decidido que en el caso de que no, retomaré mis clases de italiano en la EOI y quizás me vaya algún mes de verano a estudiar allí. Claro, que esto sería ir ya el siguiente año, para que me de tiempo a ahorrar. Sé que no será lo mismo que una Erasmus, pero podré aprenderlo bien que es lo importante.

Y, ¿por qué el italiano? Siempre me ha gustado, es como cuando oyes a alguien con acento argentino, que engatusa y pone los pelos de gallina; pues a mi me pasa eso mismo con el italiano. Me encanta oírlo hablar, y, cuanto más lo oigo, más ganas tengo de aprenderlo. Además que es un idioma bastante fácil y con un acento muy bonito. Y si ya, además, vas a Italia, donde cada uno tiene un determinado acento, mejor que mejor.

También me gustaría volver a estudiar alemán, que no pude aprender mucho porque sólo había clases de tarde, y con la Uni no eran muy viables. También es un idioma muy interesante, es como una mezcla de latín e inglés, y no es tan difícil como se cree. Eso si, éste me gusta por la fuerza que tiene, se llena la boca cuando hablas.

Ya os contaré si retomo clases o no, y cuáles serán; porque hasta que no sepamos lo de Erasmus, nada de nada. Y ahora os dejo que tengo que seguir estudiando, al menos me he distraido un poco.



*imagen obtenida de Google

domingo, 10 de enero de 2010

Octava: brun brun...

¡Hola!

¿Qué tal va la vuelta a clase? ¿Fatal, no? Eso de volver después de estos días de vacaciones, y pensar que en una semana estaremos en exámenes, con todo el estrés que conlleva. ¡Qué agobio! Aún así tenemos que seguir actualizando nuestros blogs, y hoy os hablaré de otra cosa que me gustaría hacer antes de mis veintidós: sacarme el carné de moto.

Como algunos saben ya tengo el de coche desde hace más de un año, y aunque no lo cojo mucho porque me da algo de miedo que me vuelva dejar tirada, estas vacaciones he estado conduciendo algo más. Pero, esa no es la cuestión, la cosa es por qué sacarme el de moto, teniendo ya el de coche si lo cojo tan poco.

Veréis, siempre me han gustado las motos; pero las motos grandes, ésas que hacen que tiemble el suelo cuando pasan por al lado, que su sonido hace que se te muevan las tripas. Nunca me he montado en una, pero tiene que ser alucinante porque ya he montado en una normal y me encantó. Sé que puede parecer una tontería, puesto que la moto es más peligrosa que el coche e iría aún más insegura, pero es que tiene que estar tan bien sentir la velocidad encima de una de esas.

Aún así que me lo saque o no depende de que tenga dinero, porque aunque los veranos me los pase trabajando también me gusta irme luego de vacaciones y en eso se me va parte de mis ahorros. Y claro, luego también sería comprarse una moto, pero eso ya lo dejo para antes de los cuarenta que no me corre tanta prisa.




*imagen obtenida de Google

lunes, 28 de diciembre de 2009

Séptima: repetimos

¡Hello!

¿Qué tal van las fiestas? ¿Os ha traído muchas cosas el Olentzero u os habéis portado mal? Yo la verdad es que he tenido dos regalitos, porque los demás me caen en Reyes. Pero bueno, volvamos al tema blog, que esta semana se me ha olvidado actualizarlo con tanta fiesta de por medio. Hoy os voy a hablar de una cosa que me gustaría repetir, pero esta vez bien, no como la anterior. Mi séptima meta es ir a un concierto de AC/DC. Ya sé que he hablado ya de conciertos y demás, pero es que como éste no hay ninguno.

Todavía recuerdo la primera vez que oí una canción suya, Stiff Upper Lip para ser más exactos. Resulta que le regalé un disco suyo a mi padre y él lo puso en casa para que lo escuchara porque yo nunca los había oído. Al principio, cuando empezó a sonar, puse una cara de cómo a mi padre puede gustarle esto y después vi que no estaba tan mal; desde entonces me han gustado.

Me imagino que ya sabréis que vinieron éste año de gira por aquí, y que muchos nos quedamos sin entradas. Después de guardar cola desde las 4 de la mañana sólo se vendieron 100 entradas en la FNAC y 6 en el Corte Inglés de Bilbao, algo deprimente puesto que siendo celebrado aquí la mayoría de las entradas fueron a parar a Barcelona o Madrid. Total, que muchos nos quedamos sólo con las ganas.

En este plan, el día del concierto decidí acercarme a coger una camiseta, por lo menos algo me llevaba. Me fui al BEC y le pregunté al tipo de la puerta a ver si me dejaba entrar a coger una camiseta, él me contestó que en cuanto saliese alguien podría entrar; a los dos minutos vi que una pareja salía y cuatro chicos estaban entrando, volví a preguntar y me dejó pasar. Desde el pasillo se oían los gritos de la gente y la guitarra de Angus Young tocando Let there be rock, ya estaba emocionadísima cuando para mi sorpresa esos cuatro chicos se meten al concierto sin ninguna traba, así que yo les sigo, y me doy cuenta de que estoy dentro, de que esa es quizás la última canción así que salgo corriendo hacia las gradas para verles. Al final pude escuchar dos canciones más de ellos entre katxis de cerveza y kalimotxo, pero les vi. ¡Les vi!

Por eso digo que esta vez quiero verles bien, quiero guardar cola para conseguir mi entrada, e ir horas antes y guardar más cola, quiero ver un concierto suyo de principio a fin y salir empapada de allí de los saltos que habré dado alzando mi mano con los cuernos.

Sé que vuelven de gira por Europa en 2010, pero no visitarán España, lo más cercano será Francia y me estoy pensando ir; porque quién sabe si podré volver a verles alguna otra vez, si harán más giras. Además, que éste es uno de los conciertos que merece la pena ver, son de los que no se olvidan.



*imagen obtenida de Google

domingo, 20 de diciembre de 2009

Sexta: deseos de la infancia

¡Hola!

¡Ya estamos de vacaciones! No sabéis las ganas que tenía ya, como todos me imagino. Me encantan estas fechas, llega la Navidad, las cabalgatas, los regalos y nos reunimos todos en casa. Pero bueno, que me desvío del tema y mi entrada no va ir sobre la Navidad, hoy os voy a hablar de tres cosas que siempre dije que haría cuando cumpliese los dieciocho años, y de las cuales aún me queda una por cumplir.

Cuando era pequeña siempre tuve claro que al cumplir dieciocho primero quería ir a la universidad; segundo, me sacaría el carné de conducir; y tercero, me haría rastas en toda la cabeza. Obviamente he conseguido ir a la universidad, y también llevo un año de carné, aunque no conduzca todo lo que debería; pero lo que no me he hecho todavía son las rastas.

Siempre me ha gustado hacerme cosas en el pelo, bueno no siempre que la primera vez que me hice mechas lloré como una descosida por mi pelo, claro que entonces tenía 11 años. A lo que íbamos, lo he llevado muy corto, largo, de color rosa, azul, naranja, rojo, me he hecho trenzas con extensiones por toda la cabeza en dos ocasiones, y ahora lo llevo verde, un color del que no me he cansado; pero nunca me he hecho lo que más me gusta, las rastas. Entre otras cosas porque era algo que mi madre no me dejaba hacerme, y claro, decidí que el día que cumpliese dieciocho y estuviese fuera del radar de mi madre me las haría, pero no lo hice.

Ya sé que me las habría tenido que cuidar mucho, y aunque me hubiese tenido que rapar me las habría hecho igualmente. Pero ahora ya no estoy tan segura como antes, me daría pena estropearme tanto el pelo. Por eso, he pensado hacerme una o dos en lugar de toda mi cabeza; aunque quién sabe, igual dentro de un año me da por hacérmelas. Hasta entonces, espero que pueda cumplirlo, que no es muy difícil.

¡Feliz Navidad!



*imagen obtenida de Google

jueves, 10 de diciembre de 2009

Quinta: viajes y más viajes

¡Muy buenas!

La mini-semana ya está a punto de terminar, y eso significa que ya sólo me queda un día para irme a tierras londinenses. Como algunos ya sabéis este fin de semana me voy de viaje a Londres, ya que mis vacaciones fueron algo cortas este verano, se redujeron a una sola semana. Y ya que hablamos de viajes me gustaría hablaros de otra de mis propuestas para antes de los 22, viajar en interrail.

Siempre que he viajado lo he hecho en autobús, coche o avión; sólo una vez he viajado en tren, a Valencia, y me pareció muy cómodo. No tienes que ir dos horas antes, ni es tan incómodo como un autobús, ni me mareo, una cosa muy importante. Por eso me gusta tanto ese medio de transporte.

Y si además ya juntas viajar, tren y Europa, sale una mezcla perfecta. Me parece una opción que no está nada mal para conocer un poquillo más el continente, te da la posibilidad de hacer el recorrido a tu gusto, tienes tiempo para ver todo lo que quieras y no es tan caro si lo piensas bien. Eso sí, antes de meterte en este berenjenal tienes que tenerlo todo muy bien preparado, porque si vas a lo loco no creo que salga muy allá.

El mayor problema que veo, para mi, es el equipaje, tiendo a llevar demasiadas cosas. Aunque bueno, en este caso, intentaría llevar lo menos posible y todo en una mochila, lo prometo. Además me gustaría probar eso de ir de mochilera, que todavía no lo he hecho. Cierto es que cuando fui a Croacia quería haberlo intentado, pero no creo que hubiese sido capaz de meter todas las cosas que llevaba en una mochila.

Bueno, espero que penséis en esta opción para los vuestros viajes futuros. Y, si alguien ya lo ha probado, que me cuente a ver qué tal le ha ido, que a mi me quedan por lo menos dos años para probarlo. De momento me conformo con una escapada de vez en cuando.



*imagen obtenida de Google

domingo, 6 de diciembre de 2009

Cuarta: de vuelta

¡Buenas tardes!

¿Cómo va el puente? Me imagino que algunos estarán por ahí fuera disfrutando de los únicos días de fiesta que hemos tenido en este cuatrimestre; y otros, como yo, se habrán quedado a cuidar el pueblo. Y hablando de pueblos, el otro día meditando obtuve el tema de mi nueva entrada, he decidido que otro de mis metas antes de mis veintidos será volver al pueblo de mi madre.

Se trata del pueblo donde me he criado, donde he pasado gran parte de mi infancia y del que guardo muy buen recuerdo. Allí aprendí a montar en bici en un sólo día con mi abuelo. Lo que ocurre es que hace ya bastantes años, para ser exactos ocho, dejé de ir. El motivo, lo normal, aquel pequeño pueblo me empezó a aburrir, y prefería pasar la semana santa en Barakaldo que encerrada en casa y viendo procesiones.

Realmente cuando estamos en esa edad tan insoportable de los trece años no sabemos valorar nada, y luego cuando a los veinte te das cuenta de lo que te has perdido siendo cría; y así según pasan los años. Pues esto mismo me ha pasado a mí, que hasta ahora no me he dado cuenta de la importancia de todo aquello y de que no debería haber dejado de ir durante tanto tiempo.

Ya sé que en cualquier momento podría coger unos buses y en unas siete horas estar allí plantada; pero por naturaleza soy un poco vaga y, al final, das tanta valor a otras, que dejas de lado lo más importante.

Por eso este año he decidido intentar volver a mi pueblo, y digo intentar porque no sé si llegaré a aparecer por allí. Pero que si no voy esta Semana Santa, voy a la siguiente. Como siempre, os empujo a no dejar atrás lo que más valorabais porque, quizás, cuando vayáis a buscarlo ya esté completamente perdido.

A por cierto, mi pueblo, es decir, el de mi madre, está en Cáceres, se llama Casas de Belvis y es muy, pero que muy, bonito. Aquí os dejo una foto de la iglesia del pueblo.



*imagen obtenida de Google

lunes, 30 de noviembre de 2009

Tercera: manga city

¡¡Hola!!

¿Qué tal ha ido el fin de semana? El mío no ha estado mal. Este finde se celebraba el Salón del Cómic y Manga de Getxo, y no he podido resistirme a ir y traerme unas cuantas cositas para mi casa, sino que se lo digan a Silvia que ella tuvo que aguantarme. Pero bueno, a lo que íbamos, al volver este año, he estado pensando en que ya hace más de un año que fui al Salón del Manga de Barcelona. Claro que este año no ha surgido la oportunidad, entre otras cosas porque ya tengo otro viaje planeado (¡¡Londres!!). Por eso mismo, he decidido incluir en mi lista la vuelta al Salón del Manga de Barcelona.

Yo no digo que el Salón de Getxo no esté bien ni nada por el estilo, porque a mi me gusta mucho y eso; pero es que...es que el de Barcelona es tan grande, tiene tantas cosas y para todos los gustos. Y además en Barcelona, una de las ciudades que más me gustan; es una mezcla fabulosa.

Creo que queda bastante claro porque me gustaría volver. Como ya sabéis soy una friki del manga y ese tipo de cosillas, y, aunque me de a veces un poquillo de vergüenza acudir sola, me gusta ir a este tipo de eventos, ver el ambiente qué hay y adquirir cosas que no todos los días te dedicas a comprar. Los eventos de este tipo que se celebran en el País Vasco no están nada mal, además hay bastantes para la gente a la que le gusta el manga; pero ninguno es para mi comparable al de Barcelona.

En Barcelona todo cambia. Es increíble cómo la gente trabaja sus cosplays, cómo representan a su personaje; también los invitados que traen y la gente, que como yo, acude desde todo el mundo sólo para llevarse el recuerdo de haber estado allí.

Por eso, aunque sé que a muchos no os va este tipo de cosas, os animo, como siempre, a ir si podéis. Yo espero que el año que viene pueda volver, aunque sea sólo un día, con eso me doy por satisfecha.


*imagen obtenida de Google