¿Qué tal va la vuelta a clase? ¿Fatal, no? Eso de volver después de estos días de vacaciones, y pensar que en una semana estaremos en exámenes, con todo el estrés que conlleva. ¡Qué agobio! Aún así tenemos que seguir actualizando nuestros blogs, y hoy os hablaré de otra cosa que me gustaría hacer antes de mis veintidós: sacarme el carné de moto.
Como algunos saben ya tengo el de coche desde hace más de un año, y aunque no lo cojo mucho porque me da algo de miedo que me vuelva dejar tirada, estas vacaciones he estado conduciendo algo más. Pero, esa no es la cuestión, la cosa es por qué sacarme el de moto, teniendo ya el de coche si lo cojo tan poco.
Veréis, siempre me han gustado las motos; pero las motos grandes, ésas que hacen que tiemble el suelo cuando pasan por al lado, que su sonido hace que se te muevan las tripas. Nunca me he montado en una, pero tiene que ser alucinante porque ya he montado en una normal y me encantó. Sé que puede parecer una tontería, puesto que la moto es más peligrosa que el coche e iría aún más insegura, pero es que tiene que estar tan bien sentir la velocidad encima de una de esas.
Aún así que me lo saque o no depende de que tenga dinero, porque aunque los veranos me los pase trabajando también me gusta irme luego de vacaciones y en eso se me va parte de mis ahorros. Y claro, luego también sería comprarse una moto, pero eso ya lo dejo para antes de los cuarenta que no me corre tanta prisa.

*imagen obtenida de Google

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